Cumplimos 15 años en la Sala Teatro Ensalle

Intuición

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  • Viernes
  • 23
  • Septiembre
  • 20:00
  • Sabado
  • 24
  • Septiembre
  • 20:00

Intuición es un canto a la observación, a la música y a la amistad. A sobrevivir, en definitiva. En palabras del majorero -Elegí Intuición como título porque me parece que es en ella donde reside la esencia de mi voluntad creativa (…). Efectivamente, el disco aborda cuestiones múltiples pero siempre desde una inquietud poética, una reflexión imprecisa y bella por la que subyace el sabotaje visceral a lo obvio. La intuición se abre paso en su máxima expresión y, ante el reto de la paternidad (Deidad) -con la seguridad de no tener nada claro (Accidentes)-, anhela el viaje por el viaje (Geometría/ Geología). El lastre del raciocinio (Aprender-Desaprender) se torna volcán pero, cual vértigo del músico frente a la experiencia escénica, es arrasado por el mar, purificado en salitre. Trascendemos. Llegamos a una montaña donde los podomorfos están tan integrados en la roca que es casi imposible su hallazgo de día (de noche es cuando emergen de la traquita, cubierta por el líquen). Será sobre las huellas de nuestros ancestros, donde os reciban las brujas de Tindaya. Aquí os espero.

Ficha artística

Canciones creadas e interpretadas por: Fajardo.
Guitarra, ukelele y voz: Rubén Abad.
Violín y voz: Elena Vázquez.
Acordeón y voz: Marcos Padrón.

Video

Fajardo

Por sus manos pasan las bases de una nueva canción de autor (…) ROCKDELUX Juan P. Holguera

José Antonio Fajardo procede de Fuerteventura y reside en Las Palmas de Gran Canaria. Desde que en 2009 se embarcara por primera vez en una gira por la península, su carrera no ha hecho más que madurar hacia lo intransferible; proyectada a lo largo de varios sencillos y splits, un EP y tres álbumes el último de los cuales, ‘Intuición’, es de 2021.

Fajardo ha desarrollado una dicción y un (no) control de su propia voz fuera de todo alcance comparativo. El majorero lo ha dejado todo al margen y es capaz de embargar su propio cuerpo, de disponer la palabra al servicio de unas canciones que persiguen verdad por todas partes. Desde la visceralidad hasta la delicadeza más jonda, la voz de Fajardo enfunda su propia estampa compositiva de forma hermosa y necesaria. Como cauce para el arroyo, las piezas viven de otras mitades complementarias.

Dichas tablas aplican en igual medida al acuñe compositivo, con un discurrir métrico que resulta tan preciso como natural, y unas estructuras en las que muestra y esconde según demande el discurso. Tensión y dulzura, suspense y reposo en canciones tan complejas en lo armónico como sencillas para la percepción del oyente (difícil empresa). Aunque, si bien medida y austeridad puedan funcionar como antesala formal, llegar a dar con el contenido es otra cosa… Ahí se transluce toda una pátina de emociones. Un arco iris que redime solemnidad, que se difunde desde la sinceridad y que, poco a poco, va conformando formas estéticas esenciales

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