Conversaciones con la luna no es una respuesta al futuro que con tanta prisa nos atropella, tampoco una reflexión sobre cómo la ceguera podría afectar a nuestro instinto de supervivencia. Estamos ante una sencilla puesta en escena en la que la conversación es el marco y el contenido. La conversación como última llamada al sentido común, como último aviso antes de que la barbarie pueda devorarnos.
Una adolescente y su padre. Un adulto y su hija. Una comunicación que atraviesa generaciones y magnitudes de memoria, y que necesita expresar las inquietudes que suscita la ignorancia. La conversación como alegato urgente en contra de la ignorancia. Esa ignorancia decrépita que tiene como objetivo controlar la realidad, la ignorancia transformada en acto impulsivo que empuja a desdeñar los monstruos del pasado que llaman a la puerta, la ignorancia que también es borrado de la inteligencia colectiva y de la capacidad de renacer que tiene la adolescencia, pero que también tiene la vejez y la propia muerte, la ignorancia como foco de enfermedad social que hay que extinguir antes de que se propague y nos infecte, la ignorancia que deja de ser sincera para convertirse en estupidez concienzuda, como decía Martin Luther King, la ignorancia que no sabe ni quiere saber y que por eso, como dice el refrán, todo lo desprecia.
Ficha artística
Dirección y audiovisual: Julio Fernández Peláez. Creación y conversación: Luna Gómez y Julio Fernández. Iluminación: Jaume Blai. Intervención en vídeo: Piedad Peláez. Colaboración audiovisual: Ricardo Cubo. Residencia y agradecimientos: Teatro Ensalle. Producción: Anómico Teatro.


