Cumplimos 15 años en la Sala Teatro Ensalle

Ningún hombre me llevará a la cumbre

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  • Marzo
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  • Marzo
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  • 14
  • Marzo
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Trabajo relacionado e íntimamente ligado al libro Regina & Celeste (Uña Rota 2019).

“Una correspondencia trans".

Regina & Celeste son dos nombres, dos cuerpos, dos historias y una sola correspondencia. En su momento, privada: sin formalidad ni ceremonia alguna. Y ahora, igual de informal, pero pública, a la vista de quien se atreva a leerla.
Porque estamos ante un emocionante diario vital escrito a dos manos, sin tabúes. Un viaje a contracorriente en el que se despiezan y se cuestionan etiquetas, categorías y estereotipos relacionados con el LGTBI y con cualquier asunto que huela a género y a condición humana.
Margarite Yourcenar dijo que «de lo que andamos faltos es de realidades». Esta correspondencia es diametralmente opuesta a esa literatura saturada de palabras llenas de más palabras. A cambio, estas cartas supuran una realidad bárbara, pero también «fantasías, prótesis y capas superpuestas».
Una conversación por escrito mantenida entre 2013 y 2016 sin cortapisas, que chapotea explícitamente en arenas movedizas como el cambio de sexo, la supervivencia, la pornografía, el arte, la adicción, lo queer, la construcción de género, la prostitución, el estradiol, lo epiceno, la identidad… Pero también en las aguas revueltas de dos personas solas, Celeste en Canarias, Regina, siempre viajando, que se necesitan y desean acompañarse incansablemente por medio de cartas y más cartas hasta la extenuación, escritas como y cuando sea, siempre desde lo excesivo y la exigencia de sentirse leída por y para la otra.
Asombra cómo, desde los bordes, se combina lo obsceno con un gusto elegante y cultivado que hace reír y hace daño. Es decir, la vida. Porque Regina y Celeste se atienden, se aman y se comunican entre habitaciones, amantes y otros ámbitos… Siempre entre líneas. Una correspondencia en la que, queramos o no, los extremos nos tocan”.
(Carlos Rod)

En gran Canaria, la zona más alta de la isla es conocida como “La Cumbre“.
Este verano un incendio voraz acabó con 10.000 hectáreas de este bosque de pinos.
El Título tiene una doble lectura . Ningún hombre me llevará físicamente a ese paisaje desolado donde grabé parte de este trabajo y por otro lado rompe con la fantasía de princesas de cuento:
Lo que no haga por mi misma ningún hombre lo hará por mi.

Las mujeres trans nos vemos perjudicadas a la hora de hacer pública una relación amorosa por la cantidad de prejuicios que aún tienen los hombres a la hora de dar visibilidad una relación con una mujer trans.
No dejamos de ser maricones con tetas para gran parte de la sociedad.

Ficha artística

Celeste González

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Celeste González

Celeste, llamada anteriormente Mauricio González, fue bailarín «de-formado» en danza académica en Las Palmas, Madrid y Zaragoza. De 1980 a 1992 trabajó como intérprete en el Ballet de Zaragoza, Ballet Royal de Wallonie (Bélgica) y Ballet Nacional de España, donde interpretó papeles solistas y principales. A partir de 1993, firma sus propios trabajos lejos del lenguaje académico. En 2015 recibe el Premio de la Crítica de Cataluña en la categoría de «mejor solo de danza» por el espectáculo Wakefield Poole: visiones y revisiones.

«Oficialmente soy Celeste desde mayo de 2018, cuando el Estado español me otorga un nuevo dni con el nombre y el sexo cambiados. El Estado español no admite que una persona tenga un nombre femenino habiendo tenido uno masculino, ni una identidad femenina habiendo tenido una masculina, si antes no destruye la partida de nacimiento y crea una nueva antidata. El Estado no reconoce la disidencia de género. Por lo que ahora, según las autoridades, yo nací mujer y me bautizaron Celeste. Siendo así, ¿cómo pudo Celeste estudiar en el colegio de los Jesuitas? ¿A cuento de qué la llamaron para hacer el servicio militar? ¿Cómo pudo ser que se cambiara en el vestuario de hombres? ¿Y que fuera partenaire, ente otras, de la Plisetskaya? “Tú engañas porque parece que haces lo que no haces”, me dijo María de Ávila. ¿Habré sido siempre una impostora?».

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